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Edificio Venezuela

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Una Historia Única

El Edificio Venezuela, antiguamente denominado como Edificio de Aviación y Comercio, es uno de los Edificios emblemáticos de Bilbao, con una historia que se remonta con anterioridad a 1944, que es el año en el que se inauguró. Su imponente diseño desprende la visión única de la vertiente Art Decó que el arquitecto Pedro Izpizua reflejaba en sus diseños.

La inigualable colaboración que realizó Pedro Izpizua, en colaboración con el arquitecto Fernando Arzadun, en la decada de los 40, fue el resultado de una de las ya catalogadas como obras maestras de la arquitectura bilbaina, inaugurándose en 1944, a petición del emblemático empresario vasco Don Benjamin de la Vía.

El Edificio Venezuela es un destacado ejemplo de la arquitectura racionalista en Bilbao, con influencias monumentales y perteneciente a la vertiente Streamline Moderne del Art Decó bilbaíno.

Una Historia Única

El Edificio Venezuela, antiguamente denominado como Edificio de Aviación y Comercio, es uno de los Edificios emblemáticos de Bilbao, con una historia que se remonta con anterioridad a 1944, que es el año en el que se inauguró. Su imponente diseño desprende la visión única de la vertiente Art Decó que el arquitecto Pedro Izpizua reflejaba en sus diseños.

La inigualable colaboración que realizó Pedro Izpizua, en colaboración con el arquitecto Fernando Arzadun, en la decada de los 40, fue el resultado de una de las ya catalogadas como obras maestras de la arquitectura bilbaina, inaugurándose en 1944, a petición del emblemático empresario vasco Don Benjamin de la Vía.

El Edificio Venezuela es un destacado ejemplo de la arquitectura racionalista en Bilbao, con influencias monumentales y perteneciente a la vertiente Streamline Moderne del Art Decó bilbaíno.

Pedro Izpizua y la perfección

Pedro Ispizua, mostró desde joven un talento notable en el dibujo, lo que atrajo la atención de José María Maruri, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. Convencido de su potencial, Maruri logró que Ispizua continuara sus estudios en la Escuela de Capataces de Bilbao y luego en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1920. Durante su formación, tuvo la oportunidad de trabajar en proyectos destacados bajo la tutela de arquitectos influyentes como Lluís Doménech i Muntaner. Como arquitecto municipal de Bilbao y más tarde como profesional independiente, Ispizua dejó una marca indeleble en el paisaje urbano. Sus obras abarcan desde escuelas y edificios municipales hasta emblemáticos edificios privados como el Edificio Venezuela. Su estilo arquitectónico evolucionó a lo largo de su carrera, fusionando elementos futuristas, Beaux-Arts, racionalistas y expresionistas con una interpretación personal de la monumentalidad. Destacó por su eclecticismo y su habilidad para incorporar las últimas técnicas constructivas, como el uso innovador del hormigón armado en la iglesia de San Felicísimo de Deusto. Aunque falleció en 1976, su legado perdura en la riqueza y diversidad de su obra, que sigue siendo reconocida y admirada hasta hoy.

Pedro Izpizua y la perfección

Pedro Ispizua, mostró desde joven un talento notable en el dibujo, lo que atrajo la atención de José María Maruri, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. Convencido de su potencial, Maruri logró que Ispizua continuara sus estudios en la Escuela de Capataces de Bilbao y luego en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1920. Durante su formación, tuvo la oportunidad de trabajar en proyectos destacados bajo la tutela de arquitectos influyentes como Lluís Doménech i Muntaner. Como arquitecto municipal de Bilbao y más tarde como profesional independiente, Ispizua dejó una marca indeleble en el paisaje urbano. Sus obras abarcan desde escuelas y edificios municipales hasta emblemáticos edificios privados como el Edificio Venezuela. Su estilo arquitectónico evolucionó a lo largo de su carrera, fusionando elementos futuristas, Beaux-Arts, racionalistas y expresionistas con una interpretación personal de la monumentalidad. Destacó por su eclecticismo y su habilidad para incorporar las últimas técnicas constructivas, como el uso innovador del hormigón armado en la iglesia de San Felicísimo de Deusto. Aunque falleció en 1976, su legado perdura en la riqueza y diversidad de su obra, que sigue siendo reconocida y admirada hasta hoy.

Joaquín Lucarini y su capacidad de capturar la esencia de las formas

Joaquín Lucarini Macazaga fue un destacado escultor vasco. Hijo del escultor italiano Angel Lucarini Puliti, recibió su formación artística en Bilbao, donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Desde sus primeras exposiciones en la década de 1920, Lucarini mostró un talento excepcional y recibió numerosos reconocimientos por su obra. A lo largo de su carrera, Lucarini destacó por su estilo único, marcado por la figuración y la simplificación formal que reflejaba la estética de la época. Sus obras, que abarcan desde esculturas religiosas hasta monumentos públicos, dejaron una huella significativa en el paisaje artístico del norte de España, especialmente en el País Vasco y La Rioja. Tras su fallecimiento en 1969, la obra de Joaquín Lucarini continuó siendo valorada y celebrada en diversas exposiciones que han destacado su legado artístico y su contribución al desarrollo de la escultura española del siglo XX.

Joaquín Lucarini y su capacidad de capturar la esencia de las formas

Joaquín Lucarini Macazaga fue un destacado escultor vasco. Hijo del escultor italiano Angel Lucarini Puliti, recibió su formación artística en Bilbao, donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Desde sus primeras exposiciones en la década de 1920, Lucarini mostró un talento excepcional y recibió numerosos reconocimientos por su obra. A lo largo de su carrera, Lucarini destacó por su estilo único, marcado por la figuración y la simplificación formal que reflejaba la estética de la época. Sus obras, que abarcan desde esculturas religiosas hasta monumentos públicos, dejaron una huella significativa en el paisaje artístico del norte de España, especialmente en el País Vasco y La Rioja. Tras su fallecimiento en 1969, la obra de Joaquín Lucarini continuó siendo valorada y celebrada en diversas exposiciones que han destacado su legado artístico y su contribución al desarrollo de la escultura española del siglo XX.